Tu gusto por la cerveza ‘es culpa de tus padres’ revela estudio

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Ya no hay excusas sino argumentos que lo validen. De acuerdo a un estudio de la Universidad de Oxford, los gustos y preferencias por ciertas bebidas, como el café y la cerveza, son hereditarios y se adquieren por lo que hacen sentir.

El estudio fue publicado el 2 de mayo de 2019 por el diario Human Molecular Genetics. En este se especifica que en cuestiones de sabores, la percepción y preferencias se pasan de una generación a otra, como si fuese el color de ojos o de piel.

“A la gente le gusta la forma en que el café y el alcohol los hacen sentir. Por eso lo beben. No es el sabor”, asegura Marilyn Cornelis,líder del equipo de científicos a cargo de la investigación académica.

Asegura que ella junto a su equipo analizó el genoma de 370.000 personas de ascendencia europea y las conclusiones fueron que las personas prefieren bebidas amargas o dulces, no por afinidades de sabor, sino por el modo en que les hacen sentir.

Cornelis indicó al medio que pudieron ubicar una variante de un gen llamado FTO que tiene vinculación al gusto por las bebidas azucaradas. El elemento diferencial es que está presente en aquellas personas con un menor riesgo de obesidad.

“Es contraintuitivo. El FTO ha sido un gen misterioso, y no sabemos exactamente cómo está vinculado a la obesidad. Es probable que desempeñe un papel en el comportamiento, que estaría vinculado al control de peso”, indicó.

La prueba en teoría resulta sencilla de ejecutar. Dividieron las bebidas en dos grupos. En el primero estaban las de sabor amargo, como café, té, cerveza y otras bebidas alcohólicas; en el segundo estaban las de sabor dulce, que contenían azúcar o edulcorantes, y jugos de frutas diferentes a la toronja.

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Acto seguido debían llenar los participantes a diario formularios en los que se enumeraban cuántas bebidas habían ingerido y de qué clase eran. Después de un estudio de asociación genómica, los investigadores trataron de replicar los resultados con tres grupos de colegas en Estados Unidos.

Las conclusiones mostraron diferencias genéticas entre los consumidores de bebidas dulces y amargas. Según el componente psicoactivo de la bebida se activaban diferentes áreas en su cerebro, asociadas con el placer y la recompensa, no con las redes neuronales asociadas al gusto.