La fuerza del amor que sentimos por nuestros hijos nos hace sentir invencibles y capaces de todo

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Aunque pueda llegar a sonar trillado ¡Es cierto! Los hijos nos hacen hacer las cosas más locas y que jamás hubiésemos imaginado hacer, con tal de verlos felices, sanos y salvos, crececiendo con una vida plena.

La maternidad y la paternidad nos cambia, y eso es un hecho, cuando un padre (mamá o papá) pasa por una calamidad, una situación muy difícil de superar, son esos pequeños inocentes de la vida los que nos hacen cambiar de actitud frente la adversidad.

Los vemos allí con nosotros y es como si dijeran ¡Arriba!, la vida sigue. Ellos nos llenan de ilusiones, hacen que la esperanza se renueve y son en efecto, nuestro más grande motor para seguir adelante.

Está permitido estar triste durante nuestra vida, como padres no somos de hierro, o un ser sin sentimientos, sentimos y sufrimos. Incluso, seguramente habrán días en los que no querremos seguirle la corriente en sus inocentes juegos, y que quisiéramos únicamente estar solo(a) por un momento o unas cuantas horas, para pensar y drenar todo lo que nos acongoja o nos pone mal.

Pues bien, si hay que llorar, ¡llora! Saca como puedas tu dolor y malos sentimientos pero, al final, luego de ese rato o momento a solas contigo, luego de llorar, puede llegar esa personita especial y con un abrazo revivirnos. Luego con las pilas recargadas para continuar y luchar por uno mismo y sobre todo, por esos pequeños que alegran nuestro hogar y nuestra vida, continuaremos adelante.

familia padres e hijos
!Hijos, valioso tesoro! | Foto vía: Pixabay

En el caso de la mujer, ser madre es algo que no se compara con nada. Se trata de una condición que vuelve a la mujer tanto dócil como rebelde, siempre atenta a hacer lo necesario en el momento indicado. Si ha de bajar el orgullo por sus hijos lo hará, y si ha de levantarse más fuerte que nunca para defenderlos, igualmente será capaz de hacerlo.

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Si ahora estas en el camino de la maternidad piensa en todas esa madres que luchan incansablemente para poner el pan en la mesa para sus hijos, o las que luchan por sacar a su hijo(a) de la adicción. O  las que sonríen sin tener ganas solo con tal de que su pequeño so vea ni perciba el dolor que hay en su alma. Eso es simplemente el amor hablando incondicional de madre hablando por sí solo. Un amor que solo experimentas al tener un hijo y que te dará la fuerza para todo.

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